A veces creo que te olvido, y mira si no es cruel el destino, que el corazón se empeña en recordar. Por la noche suelo despertar y aunque no recuerde mi sueño, sé que en él habías de estar.

A veces creo que te olvido, y no sé si te olvido en realidad, o es tanto lo que este sentimiento me abruma en esta mi soledad. Por que aun cierro los ojos y te veo a mi lado, aun cierro los ojos y vuelvo a vibrar, al sentirme abrazada a ti, al sentir que nada puede salir mal.

A veces creo que te olvido, pero a mi alma se le olvida olvidar. Por que aun ruego un minuto de tu vida, el sentimiento me traiciona y termino por llorar. Y dicen que no tengo remedio y en realidad no sé si es verdad, solo sé que busco una salida y no la puedo encontrar.

A veces creo que te olvido y apareces justo frente a mí, y no sé si empiezo a odiar el primer día que te vi o a maldecir el día que te perdí y te fuiste de mí.

A veces creo que te olvido y me parece que tú lo haces también, si es así no me olvides por completo, si es así piénsalo bien. No quisiera creer que te niegas a ti mismo que algo tan bello pudo pasar, pues me duele en el alma saber que desearías mejor poderme odiar.

A veces creo que te olvido y termino por creer que estoy ligada a ti, de algún modo, y pienso que no es tan malo pues aun no te puedo olvidar; ¿Y sí tu también estas ligado a mí? No puede ser tan malo pues recuerda que somos “lo mejor de lo peor que nos ha pasado”.

A veces creo que te olvido y sabes, mi ser grita cuanto te amo y me pide que lo esconda, pero me exige que no me lo niegue. Y vuelvo a preguntarme si aun sientes lo mismo que yo. Y vuelvo a desear que llegues y añorar lo que ya paso.

A veces creo que te olvido y es mi mente la que empieza a imaginar, que un día en algún momento te he de poder amar. Y no es que viva del pasado, y no es que la vida se me vaya en lamentar pero a veces siento como si no importara, lo que un día se hizo realidad.

No sé si entiendas mis palabras, no sé si me pueda explicar que es tanto lo que te he amado que en mi corazón yace una herida que es difícil de sanar.

Autor/a: Brenda Grisel Doníz Padilla


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