Tan cargada de vida está la verde

absenta de tus ojos cuando hablas,

que emborracha mirarte, y tanto frío

puede albergarse en ellos, que se hiela

mi pecho si me miras. Soy apenas

quien teme y quien desea. No me mires

si es tan sólo por juego o por despecho,

pues abrasa la llama que en mí prendes

con apenas volver a mí tus ojos.

Pero si sólo es juego o es despecho,

en esa luz de súbito relámpago

que enciende tantas veces tu mirada,

quiero quemarme así si así me miras,

pues no existe el ayer ni importa el luego.

Autor: Abelardo Linares


poemas de amor


Los ojos más hermosos siempre serán los de la mujer que realmente se ama.